El cante flamenco en Sevilla: la emoción desnuda

El cante flamenco en Sevilla: la emoción desnuda

Un puñado de hermosas palabras ponen nombre a los distintos palos del cante flamenco en Sevilla: seguiriya, soleá, tiento, bambera, bulería, cabales, galeras, garrotín, martinete, guilianas, marianas, nanas, romances, rumbas, sevillanas, tangos, tientos o cantillas. Distintos cantes que parten de un mismo origen: de lo más jondo del sentir humano, algo es capaz de hacer temblar los cimientos de la emoción.

Este flamenco, patrimonio inmaterial de la Humanidad, está envuelto por el misterio de su origen, que los expertos localizan geográficamente en el triángulo formado por Sevilla, Jerez y Cádiz, y cuyo germen más remoto podría encontrarse en la civilización más antigua que habitó Andalucía, la tartésica, que daba enorme aprecio a la cultura y concretamente a la música y al baile.

Le siguieron fenicios, griegos, cartaginenses, romanos, judíos, musulmanes y cristianos, que han ido dejando a lo largo de su estancia en nuestra tierra retazos de sus culturas, transformando esta forma de expresión hasta llegar al cante flamenco que hoy conocemos. La influencia más grande parece partir de las manifestaciones musicales árabes, ya que las modulaciones y melismas que definen al género flamenco podrían provenir de los cantos monocordes islámicos.

El flamenco, durante su larga historia, ha sido permeable a las más variadas influencias, siendo tan puro como mestizo. Pero en su extensa experiencia vital ha sido trascendental la aportación del pueblo gitano. Hablar de la grandeza del flamenco es hacerlo de grandes artistas gitanos, que desde siglos vienen engrandeciendo este arte colmado de desgarro y pasión.

El cante flamenco en Sevilla: los tablaos del gozo y el embrujo

El flamenco es universal, como lo es Triana, el barrio sevillano más famoso del mundo que ha engendrado grandes figuras del flamenco: Antoñita Colomé, Curro Vélez, El Marchena, La Perla de Triana, Naranjito de Triana y tantos otros trianeros han contribuido a escribir los anales flamencos.

Entre los siglos XVIII y XIX, Triana fue el indiscutible centro neurálgico de los espectáculos de flamenco en Sevillade cante flamenco, en torno al cual se celebraban encuentros familiares y reuniones de amigos, que serían el origen de los espectáculos públicos que hoy conocemos.

El baile y el cante flamenco inundó los patios de las casas de vecinos, los locales y los cafés cantantes, y hoy la máxima expresión del cante flamenco en Sevilla lo encontramos en tablaos como nuestro tablao flamenco en Sevilla, un templo donde ser testigos del arte jondo en su manifestación más pura.

Vivir el cante flamenco en Sevilla supone gozarlo en su escenario natural. Hacerlo en un tablao flamenco es, además, contemplarlo en su total desnudez.

Con el cante flamenco en Sevilla, la emoción está servida.

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