El flamenco como identidad andaluza

El flamenco como identidad andaluza

“La huella de diferentes pueblos que fueron dejando semillas de su cultura, las condiciones naturales de esta tierra y el padecimiento de un pueblo sobreexplotado, maltratado por el sistema caciquil imperante y la necesidad de sacar las penas de adentro, posibilitaron el nacimiento del Cante Flamenco. No podría haberse dado en ningún otro lugar que no fuese Andalucía” – José María Carrillo, de Gente del pueblo

El flamenco es una expresión artística, profunda y sentida, nacida de la mezcla de diversas culturas asentadas en nuestra tierra; la árabe, la judía, la gitana, la nuestra propia. Esta mezcla dio lugar a uno de nuestras artes más puras: el baile y el canto flamenco.

Mientras que su origen está claro, su fecha de nacimiento no lo está tanto. Como todo arte, no nace de la nada, y al partir de una mezcla de culturas y sensibilidades tan diferentes, no se puede tener una idea verdadera de cuándo empezó el flamenco como tal; aun así, se sabe de reuniones con bailes y cantes considerados como precursores del flamenco allá por finales del siglo XVIII, hace casi un cuarto de siglo.

Sin embargo, como ocurre con todo arte ancestral e identitario, la identidad originaria del flamenco se está desdibujando gracias a la gran afluencia turística y el peso del flamenco en la tan vendida y tan exportada imagen de España como potencia cultural; en palabras del director del Museo del Baile del Flamenco, cuando un inglés, un francés o un alemán buscan un destino turístico de flamenco suelen elegir Madrid o Barcelona.

Entre estos turistas “mal asesorados” y la existencia de infinidad de salas de baja calidad (las que podríamos denominar trampa para turistas), Sevilla y Andalucía están perdiendo su imagen como capital del Flamenco. Es hora de recuperar nuestro lugar en el imaginario popular y hacer que nuestra identidad sea inapropiable.

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